UN COMENTARIO SOBRE LA EXISTENCIA

Desde hace dieciséis años doy clases de ilustración, he podido observar el crecimiento de mis estudiantes y dichosamente verlos superarme muchas veces. Sobre todo me doy cuenta de la manera en que su formación afectó sus decisiones futuras. Así como un bailarín clásico no puede evitar caminar por la calle con una postura que revela su trabajo en la barra. Una persona que se acerca a la interpretación de un texto a través de la gráfica, no vuelve a leer un párrafo de la misma manera, inmediatamente devuelve su opinión sobre el mismo, su crítica se hace más profunda y trata de ver los portillos que el escritor ha dejado abiertos.

A este lugar vienen las más variadas especies, profesionales con largos currículums en el oficio de las artes, maestras de escuela, dentistas, arquitectos, jefas de hogar, psicólogas, estudiantes de secundaria, niños y niñas, personas con algún síndrome o discapacidad, adultos mayores, cajeros del banco, emprendedores, a veces un gato. Todos con hambre de decir, seguros de que estas tres horas son solo suyas, vienen como a una fiesta del té con el Sombrerero, vestidos de Liebre de marzo, locos por probarse a sí mismos.

En la ilustración editorial hay una técnica para cada temperamento, están los “Acuarela”, los “let it be” dispuestos a transformar cualquier error en una oportunidad. Están los “Papel Cortado” perfecionistas, amantes del detalle y el control. Los “Acrílicos”, expresivos, apurados, más o menos controlados, que les gusta dejar su pincelada como una huella. Los “lineales” que aprovechan las fronteras para separarse del fondo y destacar, “los desaturados” que saben contrastar sus opiniones y dar seriedad a sus argumentos.

Cada personalidad busca una manera de ser representada, un diálogo con el espectador, que algunas veces es uno mismo. Con el afán de entender el mundo, justificarse, validar sus intenciones o entenderse a sí mismo.

Creo que por eso la gente acude a los talleres de arte y se llenan los cursos libres en las academias. Algunos pocos quieren hacer del arte una carrera, pero la mayoría vienen para sentir que están vivos y que son capaces de mejorar. Se acercan igual que un estudiante que quiere aprender un idioma nuevo para conversar sobre sus inquietudes desde otro marco de referencia.

Un porcentaje pequeño de su éxito es el talento, pero para lograr crecer necesitarán perseverancia, fe y mucho trabajo.

No vienen a producir algo, vienen a compartir sus pensamientos y revelar su alma en el espejo del trabajo plástico, vienen dispuestos a que todo salga mal, a hacer el ridículo, a empezar de cero, a descubrir su propia letra. Algunos se dan por vencidos, otros continúan hasta el final, muchos reinciden.

La psicóloga ahora sabe cómo comunicarse mejor con los niños haciendo dibujos, la profesora de matemática puede encantar a los rebeldes con sus ilustraciones mientras dicta su clase, la jefa de hogar encuentra un recreo y la atención a sí misma que sus tareas no le permiten, el maestro de niños con necesidades especiales tiene nuevos trucos para sorprenderlos.

En la clase soy el testigo de las transformaciones, cuántas veces me enfrento al primer día y alguno repite “es que no sé dibujar”, y recuerdo a Puño en su conferencia del 2011 en el MAD, y de nuevo le respondo como él decía “Claro que sabés ¿Cuándo fue que dejaste de hacerlo?” Meses después veo el trabajo de este mismo estudiante y los dos intercambiamos miradas de complicidad y satisfacción. La hermosa actriz que vino el otro día  al curso, diciendo lo mismo, empezó por armar al personaje Caperucita con su guardarropa, luego tímidamente fue dibujando pedacitos de Lobo en los cuadernos, unas orejas en una esquina, un puño de pelos en otra, poco a poco el lector se iba asustando de ver al lobo acechándolo.

Esta vez ella no pudo seguir las clases pero ahora sabía que dibujaba.

Un ejecutivo quería saber cómo explicar su proyecto, era algo confuso y sucedían diferentes tareas paralelas, así que vino a aprender a hablar a través de los bocetos. Meses después al conversar con su equipo se apoderó de la pizarra y con dibujos fue comentándoles el plan, atrapó inmediatamente la atención de su gente,  y de los inversionistas, no es algo habitual ver al jefe haciendo caricaturas con un pilot, pero qué emocionante manera de compartir, no es como el Karaoke de PDFs al que estamos acostumbrados en las reuniones de oficina.

Sus ideas se trasladaron más claramente y su equipo se involucró y se acercó a aportar sus propios garabatos. Aprender de una manera entretenida siempre hace que la información sea digerida con facilidad. Como decía Kenneth Louis “un mensaje visual que acompaña un texto tiene mayor poder para informar, educar o persuadir a una persona o a una audiencia”. Yo misma cuando analizo mi futuro dibujo, haciendo un ejercicio de lo que llamamos ahora “Visual Communication” o “Influencia Visual”, dibujo mi estado actual en el extremo izquierdo, dibujo en el extremo derecho mis metas, mis victorias, mis amores y dejo un espacio en el centro para las soluciones.

Voy dibujando los puentes que hagan posible cada uno de esos goles, uno con perímetros dibujos que puedan ser herramientas que funcionen entre sí, dibujo a la gente con la que quiero realizarlas y todo esto se convierte en una sola imagen, llena de ideas, como un paisaje que queda en mi memoria.Dialogar a partir de las imágenes es una actividad enlazada al desarrollo de las grandes civilizaciones, son ellas el germen de la comunicación humana. La construcción de los sistemas pictográficos evidencia el resultado de la estilización y de la conceptualización reflexiva de la realidad.Dialogar a partir de las imágenes es una actividad enlazada al desarrollo de las grandes civilizaciones, son ellas el germen de la comunicación humana.

La construcción de los sistemas pictográficos evidencia el resultado de la estilización y de la conceptualización reflexiva de la realidad.

Un mundo traducido a figuras seleccionadas por el intelecto que puedan desatar ideas en las mentes ajenas. Según defiende Jimena Tello: “El trabajo del ilustrador es justamente aportar su propio filtro (formado desde su infancia y alimentado por sus experiencias de vida), dejando el espacio abierto para que el niño elabore el suyo”. Si bien quien dibuja impone una morfología determinada a una idea, su objetivo es que el receptor tome esa expresión como base para su propia construcción posterior.

En la clase no esperamos que los participantes aprendan a dibujar a imagen y semejanza de sus maestros, sino que encuentren su propia voz. Y de la misma manera cuando estudiamos ilustración , historieta o dibujo no intentamos reproducir fielmente lo que diga un texto o el ejemplo que ponga el guía,  sino que el alumno aporte su propia luz, complementando y clarificando, asumiendo su propio universo singular.

La tarea del alumno consiste en descubrir y abrazar su individualidad, y exigirse mejorar de acuerdo a su capacidad, práctica y habilidad siendo siempre sincero y auténtico, sin subestimar al espectador, creando la simbiosis: letra e ilustración, pensamiento y forma, función y estética, existencia y comentario. A eso vienen los estudiantes a Santa Gráfica y a Casa Garabato, a hacer un comentario de la existencia desde un lenguaje nuevo.

Notas Bibliográficas:

Tello, Jimena (1997) La ilustración debe ser… Revista TipoGráfica No 34 – 1997.

Glebas, Francis (2008). Directing the story

Smith, Kenneth Louis (2005). Handbook of visual communication: theory, methods, and media.

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Santa Grafica Academia de Artes Visuales Costa Rica 2022

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